viernes, 6 de julio de 2018

El agilismo nos ha decepcionado

El Agilismo nos ha decepcionado

Recientes post en twitters y bloggs de amigos, conocidos o referentes en el tema de agilismo plantean que, al día de hoy, el desarrollo de nuevos productos, específicamente el desarrollo de software no ha visto los beneficios prometidos por el agilismo. 
Es por eso que decidí plasmar mi posición de acuerdo a lo que he conversado, leído y vivido.

Taza de éxito de proyectos hoy V.S. años anteriores

Leyendo varios blogs de opiniones y estudios realizados por grupos reconocidos como Standish Group (Chaos Report) o Version One (11th anual State of Agile Report). Indican con cifras de datos recolectados a miles de empresas que los proyectos gestionados con agilismo son mas exitosos que los gestionados por métodos de cascada





Sin embargo, podemos estar en desacuerdo con la estadística cuando miramos nuestro país, nuestra cultura, nuestra ciudad, nuestra empresa y sobre nuestro dolor cuando hacemos parte de la estadística de proyectos fallidos usando agilidad.
Es entonces cuando nos cuestionamos. Si al mundo entero le funciona, porque %#&-* a mí no?
Les pongo como propuesta estas tres complejidades a las que nos enfrentamos y que aportan, en mayor o menor media al éxito o fracaso de los proyectos

La complejidad de crear el producto

Llamemos producto a aquello que le entregas a tu cliente para resolverle un problema, sea un producto de software, un producto material o un servicio.
Aquí nos enfrentamos a 2 retos y su complejidad generalmente depende del grado de incertidumbre.
Reto técnico: Somos capaces de hacer esto que estamos haciendo y sostenerlo en el tiempo
Reto de mercado: Estamos haciendo algo relevante para el mercado y por lo tanto lo van a comprar y  a seguir comprando.
Para ambos retos existen infinidades de técnicas que nos ayudan. El agilismo nos permite movernos en un marco de trabajo con unos valores y principios que si los respetamos, podremos ir superando esos retos paso a paso, aprendiendo y adaptando constantemente. Sin embargo cuando pretendemos ser expertos desde el día uno y cuando pensamos que tenemos la solución a la primera, es entonces cuando la complejidad de crear el producto se convierte en nuestro verdugo para hacer que los proyectos fallen y si estamos trabajando bajo un marco de agilismo será este el sospechoso número uno de nuestro fracaso cuando lo que en realidad nos falló fue esa falta de humildad que no nos permitió tener la mente del aprendiz que abre posibilidades

La complejidad del sistema

Por sistema en este punto, me refiero a la manera como está funcionando la organización.
Indicadores de desempeño, presupuesto de ventas y gastos, definición de prioridades, estructuras.
Lo que mides es lo que obtienes.
Si me miden por los puntos de historias terminados. ¿Qué me importa que lo que esté haciendo sirva para algo? Tampoco voy a estar motivado a ayudar a mi compañero o a alguien de otro equipo porque eso me resta velocidad. ¿Y si hago las cosas mal? Bueno si hay equipo de soporte, lo arreglamos luego. ¿O si lo que miden es puntos comprometidos V.S entregados. Para que me voy a arriesgar a comprometerme con más en cada sprint ? Mejor me concentro en estimar muy bien y ser muy conservador.
¿Para que esforzarme en la innovación, la mejora continua o generar valor si al final es lo que diga mi jefe o la persona en el poder que mas duro hable?
Tampoco tengo interés en lo que el cliente necesita si con eso no cumplo mi meta de ventas
¿Para que optimizar gastos si al final del año el presupuesto que no me gaste me lo quitan para el próximo?
¿Qué sentido tiene planear así sea un sprint si al final llega mi jefe y me cambia todo, o tengo fechas fijas y alcance fijo y finalmente la solución será darlo todo por la empresa, trabajando hasta tarde y los fines de semana?
¿Cómo me piden que ayude a otras áreas si mis prioridades están definidas desde el principio de año?
¿Cuál es que es la fecha en la que tengo que ser creativo para proponer nuevas ideas y que logren entrar al presupuesto del próximo año, sabiendo que en el mejor de los casos su ejecución inicia un año después?
Esos procesos, declaraciones, políticas o como sea que las llamemos en la organización son las que han permitido que sea rentable hasta hoy ¿Para que las cambiamos?
En un entorno así, con un mercado que exige lo contrario, es muy difícil lograr el éxito de un proyecto o que aflore la creatividad y la innovación. Esto, independiente del método usado para lograrlo.

La complejidad de las personas

Está última, en mi concepto, es la más compleja de todos las anteriores. De esta derivan las anteriores. Es aquí donde operan los egos, territorios, miedos, esquemas rígidos de pensamientos que terminan dando forma al sistema y a los desarrollos de productos. Sin las personas correctas, con los valores y principios necesarios, el mindset adecuado, enfocados realmente en el cliente, apasionados con lo que hacen, trabajando para los demás por un propósito superior en lugar de estar esperando que trabajen para ellos, no existirá agilidad o ninguna forma de trabajo que pueda tener éxito en las condiciones actuales del mundo en el que vivimos.

Conclusiones

El agilismo, nos entrega espacios, herramientas, nuevas ideas para enfrentarnos a problemas complejos que nos permiten constantemente inspeccionar y adaptar para ir descubriendo la mejor manera de resolverlos. Con esto, podemos ajustar el producto, mejorar el sistema y ayuda a hacernos conscientes como personas de lo que nos ayuda y lo que no. Para esto, es necesario que como personas tengamos una actitud diferente, más humilde y flexible. Dispuestos a reflexionar, tomar consciencia y cambiar paradigmas o esquemas mentales que no nos útiles por unos que si lo sean. Es en este punto, donde el Agilismo se queda corto porque como decía mi abuela "Comida se le da, ganas no se le puede dar". Es entonces cuando decimos que el Agilismo nos ha decepcionado. 
Con todo eso, considero que estamos un poco mejor que hace varios años.

Para llevar

Si eres de las personas que dice que el agilismo no te funciona, pregúntate si con tus esquemas mentales estás aportando a que tu organización se mueva a una manera de trabajar más adaptada a las condiciones actuales, o si por el contrario estás siendo el obstáculo para que esto ocurra porque piensas que cómo la manera cómo has hecho las cosas han funcionado en el pasado, seguirán funcionando en el futuro,